Mandalas y relajación

Los mandalas

Se han utilizado desde el principio de la humanidad, tienen su origen en la India, en la cultura budista e hinduismo, aunque no tardaron en extenderse hacia culturas orientales, América y Australia. Son representaciones simbólicas, arquetípicas, espirituales y rituales del macrocosmos y el microcosmos. La palabra mandala proviene del sánscrito y su  significado es “círculo sagrado”. El mandala representaría el centro, la unidad, el orden del universo. Es por ello que producen una unificación de los dos hemisferios cerebrales y equilibran dualidades.

El significado de los mandalas

Se pierde en los orígenes del universo. Está considerado como una forma perfecta que simboliza el cosmos y la eternidad; la creación, el mundo, el ser humano y la vida. Todo en el universo desde los planetas, el sol y la luna hasta la naturaleza en la Tierra: árboles, flores, etc. sigue una línea circular, por eso se afirma que este dibujo representa los ciclos infinitos de la vida.

Pintar para relajarse

Entre la infinidad de técnicas  que existen, nos encontramos con la de pintar mandalas para relajarse. Se considera un método de meditación activa, puesto que pintándolos se realiza un trabajo lúdico-terapéutico que nos permite dejar fluir a nuestro niño interior y mejorar nuestra creatividad y concentración.

Esta técnica de relajación no requiere ninguna habilidad expresa, como suele suceder con otras, ya que quién está haciéndolo lo colorea según sus gustos estéticos e imaginativos. Por tanto, es una práctica que puede ser realizada por personas de cualquier edad.

Beneficios de pintar mandalas

  • Ayuda a desarrollar la creatividad, la expresión y el autoconocimiento
  • Desarrolla la atención y la observación
  • Libera de preocupaciones, proporciona relajación y calma
  • En los niños colabora al fomento de la inteligencia, la capacidad de razonamiento el control y dominio corporal.
  • Despierta los sentidos
  • Fomenta la paciencia
  • Mejora la autoestima
  • Ayuda a escuchar a la intuición

en internet encontraras muchas plantillas disponibles, solo hay que imprimir y comenzar a pintar. Elige un lugar tranquilo que favorezca tu creatividad y relajación puedes agregar velas o música.

comenta aquí abajo y platícanos tu experiencia.

 

El jardín (metáfora)

“Imaginemos que tenemos un jardín y que somos los únicos responsables de cuidarlo”

 

Somos el jardinero de nuestro jardín. Las plantas simbolizan lo que tenemos en la vida. Si observamos podremos ver las plantas que tenemos: del trabajo, de la familia, de los amigos, de las aficiones, de nuestro cuerpo… Ante la visión de nuestro jardín podemos empezar a plantearnos muchas preguntas:

¿Todas las plantas están igualmente cuidadas? ¿Cuáles están más estropeadas y necesitan más nuestras atenciones?. ¿El número de plantas de nuestro jardín es el adecuado?. Si tenemos demasiadas plantas quizá será imposible dedicarles el tiempo que necesitan y si disponemos de pocas y por inclemencias del tiempo se marchitan algunas, nos quedaremos con un jardín muy pobre.

Además de plantas, en nuestro jardín también se encuentran algunas semillas que nosotros mismos hemos plantado. Son nuestros objetivos. ¿Por qué hemos elegido estas semillas y no otras? Probablemente se deba a que queremos tener un jardín como el del vecino, quizá porque nos lo han sugerido con demasiado énfasis las personas que nos rodean, o tal vez porque realmente nosotros deseamos las plantas que brotarán de ellas. ¿Cuál es nuestro caso?.

El crecimiento de las plantas requiere de tiempo. Muchos jardineros se impacientan, empiezan a plantar más semillas para comprobar si, al contrario de las ya sembradas, de ellas brotan plantas con más rapidez. Sin embargo, las semillas recién plantadas, como todas, requieren su tiempo para convertirse en plantas hermosas y frondosas.

Con su estrategia, fruto de la impaciencia, acaban con un jardín donde han sembrado muchas semillas, pero de las que no han obtenido ninguna planta porque no las han cuidado con paciencia. ¿Somos jardineros pacientes?.

Muchos jardineros, cuando plantan una semilla se imaginan todos los detalles de la planta que crecerá. Y cuando observan que la forma o el color de las flores o el número de hojas no son exactamente como habían previsto, empiezan a creer que han escogido la planta equivocada o que quizá no hayan realizado de forma correcta su labor. Otros, en cambio, observan sus plantas y aprecian y disfrutan de esas pequeñas sorpresas de la naturaleza.

¿Nos desespera lo que no se ajusta a nuestras expectativas?.

En nuestro jardín también habitan malas hierbas. Éstas simbolizan nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestras dudas, nuestros complejos… Hay jardineros que se dedican todo el tiempo a intentar arrancar malas hierbas y descuidan el resto de sus plantas. Cuanto más se dedican a arrancarlas, peor está el resto de sus plantas. Todos los jardines tienen malas hierbas. Si no fuera así, sería tan artificial que lo veríamos irreal.

¿Dedicamos más tiempo obsesionados con las malas hierbas o a regar nuestras plantas?”.

Puede que esta lectura lleve a profundizar sobre lo que queremos en la vida, pero si esas reflexiones no se traducen en conductas, ¿para qué sirven?.

El estrés… ¿afecta la fertilidad?

Cuando una pareja no consigue el embarazo, se buscan todo tipo de causas. Y cuando no se encuentran un problema anatómico o fisiológico, lo más socorrido es achacar esta infertilidad al estrés.

El estrés es una sensación que creamos al reaccionar a ciertos eventos. Es la manera en la que el cuerpo se enfrenta a un reto y se prepara para actuar ante una situación difícil con enfoque, fortaleza, vigor y agudeza mental.

¿Qué hay de cierto en todo esto?

Hacemos un repaso de los estudios que relacionan el estrés con la fertilidad con la ayuda de una experta.

 “No te preocupes, será el estrés. En cuanto te relajes, verás como te quedas embarazada”. Seguro que has oído frases como estas más de una vez.

La influencia del estrés en la fertilidad femenina está relacionada, aunque lo cierto es que hay pocas investigaciones que lo demuestren. Una de ellas fue un estudio elaborado por investigadores del Texas A&M Health Science Center de Estados Unidos que demuestra que el estrés preconcepcional medido a través de un biomarcador reduce en un 29% las posibilidades de concebir en un año.

En el estudio se hizo un seguimiento durante 12 meses a 401 parejas en las que las mujeres tenían entre 18 y 40 años de edad y que iniciaban la búsqueda de embarazo. Se les realizaron exámenes de saliva, en que medían los niveles de una sustancia (la alfa-aminasa salivar) que, cuando está elevada, revela la existencia de un estrés prolongado. El estudio concluyó que las mujeres con altos niveles de marcadores de estrés en su saliva tenían una menor probabilidad de embarazarse, comparado con aquellas que tienen bajos niveles de estos marcadores.

“Este dato, evidentemente, es un dato muy relevante y demuestra la clara influencia de los marcadores físicos de estrés en la consecución de embarazo, pero, en la práctica diaria de los pacientes que acuden a un centro de reproducción es complicado percibirlo de forma tan precisa, ya que, actualmente hay múltiples factores (tanto físicos, hormonales como ambientales) que explican por sí solos muchos de los casos que nos llegan”, comenta María del Mar Tirado, psicóloga de la clínica de reproducción asistida IVI de Sevilla.

Mantén el estrés bajo control

  • No te sobrecargues con actividades.
  • Duerme bien
  • Aprende a relajarte
  • Cuida tus pensamientos
  • Resuelve los problemas sencillos.

 

 

 fuente : https://www.natalben.com/estres-afecta-fertilidad  https://kidshealth.org/es/teens/stress-esp.html