Fertilidad y mi estilo de vida

El estilo de vida es uno de los factores que más influye en el estado de salud de las personas y por consiguiente en la fertilidad. 

Acudir a un centro de reproducción asistida es algo cada vez más común. De hecho, el número de parejas que presentan problemas de fertilidad aumenta cada año. Los motivos de esta infertilidad a menudo tienen que ver con el estilo de vida predominante en la sociedad actual y pueden solucionarse cambiando algunos hábitos de nuestro día a día.

¿Cómo influye el estilo de vida en la fertilidad?

Retraso en la búsqueda del embarazo: La incorporación de las mujeres al mundo laboral ha producido un retraso en la creación de la familia, debido a que las mujeres prefieren ser madres una vez han alcanzado el desarrollo laboral deseado. Este estatus se suele alcanzar alrededor de los 35 años, periodo en el que la probabilidad de lograr un embarazo empieza a disminuir. Esta relación de la edad con la fertilidad se debe al envejecimiento de los óvulos. La creación de los gametos se desarrolla en la fase embrionaria y es en la edad adulta cuando de forma cíclica se van liberando para poder ser fecundados hasta que se produce la menopausia.

Tanto el exceso como el defecto de peso corporal: derivados de una mala alimentación o de la falta de ejercicio físico también pueden ser un problema para lograr el embarazo. Además, la obesidad puede afectar a la funcionalidad del ovario y a la calidad ovocitaria y endometrial, mientras que un peso excesivamente bajo en la mujer puede derivar en retraso en la menarquia, anovulación y alteración de los ciclos menstruales. Este problema también afecta a la fertilidad masculina, pues el sobrepeso puede hacer que se produzca menos semen y con ello, que haya menor cantidad de espermatozoides.

Hábito tabáquico: disminuye la reserva folicular y la aparición de la menopausia ocurridos años antes que en las mujeres no fumadoras.Está comprobado que el tabaco afecta negativamente a ovarios, trompas de Falopio, útero, embrión, feto, recién nacido y espermatogénesis, así que puede considerarse una causa directa o indirecta de muchos problemas defertilidad.
Falta de ejercicio físico o sedentarismo: tiene una relación directa con el aumento del peso corporal, anteriormente descrito. Se recomienda la práctica de alguna actividad física de intensidad moderada de al menos 30 minutos durante todos los días de la semana.

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El estrés… ¿afecta la fertilidad?

Cuando una pareja no consigue el embarazo, se buscan todo tipo de causas. Y cuando no se encuentran un problema anatómico o fisiológico, lo más socorrido es achacar esta infertilidad al estrés.

El estrés es una sensación que creamos al reaccionar a ciertos eventos. Es la manera en la que el cuerpo se enfrenta a un reto y se prepara para actuar ante una situación difícil con enfoque, fortaleza, vigor y agudeza mental.

¿Qué hay de cierto en todo esto?

Hacemos un repaso de los estudios que relacionan el estrés con la fertilidad con la ayuda de una experta.

 “No te preocupes, será el estrés. En cuanto te relajes, verás como te quedas embarazada”. Seguro que has oído frases como estas más de una vez.

La influencia del estrés en la fertilidad femenina está relacionada, aunque lo cierto es que hay pocas investigaciones que lo demuestren. Una de ellas fue un estudio elaborado por investigadores del Texas A&M Health Science Center de Estados Unidos que demuestra que el estrés preconcepcional medido a través de un biomarcador reduce en un 29% las posibilidades de concebir en un año.

En el estudio se hizo un seguimiento durante 12 meses a 401 parejas en las que las mujeres tenían entre 18 y 40 años de edad y que iniciaban la búsqueda de embarazo. Se les realizaron exámenes de saliva, en que medían los niveles de una sustancia (la alfa-aminasa salivar) que, cuando está elevada, revela la existencia de un estrés prolongado. El estudio concluyó que las mujeres con altos niveles de marcadores de estrés en su saliva tenían una menor probabilidad de embarazarse, comparado con aquellas que tienen bajos niveles de estos marcadores.

“Este dato, evidentemente, es un dato muy relevante y demuestra la clara influencia de los marcadores físicos de estrés en la consecución de embarazo, pero, en la práctica diaria de los pacientes que acuden a un centro de reproducción es complicado percibirlo de forma tan precisa, ya que, actualmente hay múltiples factores (tanto físicos, hormonales como ambientales) que explican por sí solos muchos de los casos que nos llegan”, comenta María del Mar Tirado, psicóloga de la clínica de reproducción asistida IVI de Sevilla.

Mantén el estrés bajo control

  • No te sobrecargues con actividades.
  • Duerme bien
  • Aprende a relajarte
  • Cuida tus pensamientos
  • Resuelve los problemas sencillos.

 

 

 fuente : https://www.natalben.com/estres-afecta-fertilidad  https://kidshealth.org/es/teens/stress-esp.html

 

El duelo por infertilidad

“La sociedad tiene tradiciones y rituales para aceptar y asimilar
la muerte. Con la infertilidad es distinto. No hay un funeral, no hay
resucitación, no hay tumba donde poner flores. La familia y los amigos
tal vez nunca se enteran. La pareja infértil llora sola” (Barbara Eck
Menning)

 

La palabra duelo significa dolor. Una de sus definiciones más conocidas es la que  hace referencia al dolor o aflicción causada por la muerte de un ser querido, pero hay que ir más allá. El duelo por sí mismo y su proceso, conlleva muchos más significados y representaciones, puesto que se produce ante cualquier situación que implique una evidencia para la persona de una falta o pérdida, algo que ha de dejar atrás, que no volverá a recuperar, pero que deja siempre un recuerdo. “La intensidad del duelo no depende de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye”. Continuar leyendo “El duelo por infertilidad”

Riesgo de malformaciones congénitas mayores en relación con el sobrepeso y la obesidad materna


El objetivo del estudio de Persson M. et al. fue estimar los riesgos de malformaciones congénitas mayores en hijos de madres con bajo peso (índice de masa corporal, IMC <18,5), con sobrepeso (IMC de 25 a <30), con obesidad grado I (IMC 30 a <35), obesidad grado II (35 a <40) u obesidad grado III (≥ 40), en comparación con hijos de madres de peso normal (IMC 18.5 a <25) en el embarazo temprano. Se realizó un estudio de cohortes basados ​​en la población de los registros suecos. Se incluyeron 1,243,957 participantes, de 2001 a 2014 en Suecia. Se tomó el IMC materno en la primera visita prenatal. Se evaluó la frecuencia de malformaciones congénitas mayores y subgrupos de malformaciones específicas de órganos, diagnosticadas durante el primer año de vida.

Las proporciones de riesgo se estimaron utilizando modelos lineales generalizados, ajustados a factores maternos. Se encontró un total de 43,550 (3.5%) descendientes con una malformación congénita mayor y el subgrupo más común fue para cardiopatías congénitas de 20,074 (1.6%). Las proporciones de hijos con malformaciones congénitas mayores fueron 3.4% para las madres con bajo peso, 3.4% para las madres de peso normal, 3.5% para las madres con sobrepeso, 3.8% para las madres con obesidad grado I, 4.2% para la obesidad grado II y de 4.7% para obesidad grado III. Los riesgos de defectos congénitos del corazón, malformaciones del sistema nervioso y defectos de las extremidades también aumentaron progresivamente con el IMC del sobrepeso a la obesidad clase III. Los mayores riesgos específicos relativos a órganos relacionados con el sobrepeso materno y el aumento de la obesidad se observaron para las malformaciones del sistema nervioso. Las malformaciones de los sistemas genital y digestivo también aumentaron en descendientes de madres obesas. En conclusión, los riesgos de cualquier malformación congénita mayor y varios subgrupos de malformaciones específicas de órganos aumentaron progresivamente con el sobrepeso materno y la gravedad creciente de la obesidad. Las mujeres con sobrepeso y obesidad que están planeando el embarazo deben alentarse para reducir la adiposidad.

 

 

 

¿De qué depende que se consiga un embarazo a partir de un tratamiento de fertilidad?

En los centros de reproducción asistida de nuestro país se realizan alrededor de 50.000 tratamientos de fecundación in vitro y se estima que el 3% de los recién nacidos se han concebido mediante esta técnica de reproducción asistida. A pesar de estas cifras, cada día muchas parejas se enfrentan a la realidad de no quedarse embarazadas tras haber seguido un tratamiento de fertilidad.

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