Alimentos funcionales

En la actualidad la nutrición está experimentando un veloz cambio en ciertas áreas de interés. Las carencias nutricionales, cara biológica de la pobreza, ya no constituyen las prioridades de investigación y por el contrario, el epicentro del interés actual se ubica en la relación entre la alimentación y las enfermedades crónicas no transmisibles y los efectos de la nutrición sobre las funciones cognitivas, inmunitarias, capacidad de trabajo y rendimiento deportivo. Los consumidores están cada vez más conscientes de su autocuidado y buscan en el mercado aquellos productos que contribuyan a su salud y bienestar. Siguiendo esta tendencia, el consumidor está recibiendo abundante información acerca de las propiedades «saludables» de los alimentos, a través de los diferentes medios y por la estrategia de marketing de las empresas alimentarias, en especial de aquellos alimentos que ejercen una acción beneficiosa sobre algunos procesos fisiológicos y/o reducen el riesgo de padecer una enfermedad. Estos alimentos, que promueven la salud, han sido denominados genéricamente alimentos funcionales.

 

Consideramos alimentos funcionales aquellos que además de sus propiedades nutritivas básicas, tienen un efecto beneficioso adicional sobre nuestra salud. Algunas características de los alimentos funcionales son:

  • Tiene una presentación similar a la de un alimento convencional
  • Se consumen como parte de una dieta normal.
  • Tiene propiedades beneficiosas para la salud o reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas.

Pueden tratarse de alimentos naturales o alimentos que han sido manipulados para añadirles o quitarles algún componente. Entre los ejemplos de alimentos funcionales podemos mencionar los que están enriquecidos con vitaminas y minerales, como los cereales o los lácteos. Otros tienen modificado algunos de sus componentes, como los ácidos grasos, la fibra o su contenido en ácidos grasos omega 3.

Beneficios para la salud.

La base de la nutrición, es una alimentación completa y variada, que nos aporte los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Los alimentos funcionales, complementan la función nutritiva y ayudan a la prevención de ciertas enfermedades. Existen muchas enfermedades crónicas íntimamente relacionadas con la nutrición, como es el caso de la obesidad y numerosas enfermedades cardiovasculares, que pueden atribuirse a hábitos alimentarios inadecuados.

Ejemplos de alimentos funcionales:

  • Probióticos. contienen bacterias vivas que tienen efectos en el intestino: ayudan a la rehidratación (sobre todo en niños y ancianos), proporcionan antibióticos naturales que parecen reducir la intensidad de las diarreas, y algunas hipótesis afirman que podrían mejorar la respuesta inmune del organismo.
  • Prebióticos. favorecen el desarrollo de determinadas bacterias beneficiosas presentes naturalmente en nuestro intestino. Los prebióticos pueden producir en el intestino ácidos grasos de cadena corta, que ayudan al funcionamiento del sistema digestivo y a la prevención de enfermedades, pudiendo incluso disminuir el riesgo de cáncer.
  • Fibra dietetica. se trata de materia vegetal que resiste a la digestión y absorción por el aparato digestivo. La fibra está naturalmente presente en vegetales, legumbres, frutas y cereales. Su consumo se asocia a diversos efectos beneficiosos sobre la salud: favorece el tránsito intestinal, menor riesgo de desarrollar enfermedades coronarias, disminución del colesterol en sangre o efecto protector frente al cáncer.
  • Ácidos grasos omega 3. presentes en aceites de pescado, se han estudiado por su papel en la prevención de enfermedades como el cáncer de mama o enfermedades cardiovasculares.

Ingredientes funcionales  Efecto  Ejemplos
Prebióticos Mejoran la función intestinal. Lactobacilos y bifidobacteris (Yogures bio)
Probióticos Favorecen el crecimiento de las bacterias intestinales beneficiosas. Fructo-oligosacáridos (cereales integrales)
Vitaminas Reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y osteoporosis. Vitamina B6, Vitamina B12, ácido fólico, vitamina D y vitamina K.
Minerales Reducen el riesgo de osteoporosis y fortalecen el sistema inmune. Calcio, magnesio y zinc.
(Productos lácteos)
Antioxidantes Reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el desarrollo de tumores. Vitamina C y E, carotenos,
flavonoides y polifenoles
(zumos y refrescos)
Ácidos grasos .Reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el desarrollo de tumores. Reducen los síntomas de la menopausia. Ácidos grasos Omega 3.
(Lácteos, huevos…)
Ácido Linoleico Conjugado
(CLA) (Lácteos)
Fitoquímicos Reducen los niveles de colesterol y los síntomas de la menopausia. Fitoesteroles, isoflavonas y lignina. (Margarinas y lácteos)

 

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