Estrategias para afrontar la infertilidad

El diagnóstico de un problema de infertilidad/esterilidad puede suponer una auténtica “crisis vital” para nosotros, entendida ésta como una alteración de nuestro equilibrio emocional que genera desorganización, desesperanza, tristeza, ansiedad y confusión.

La infertilidad es una experiencia que implica múltiples pérdidas o duelos para cada uno de nosotros, como son la pérdida del control de múltiples aspectos de la vida, la pérdida de la continuidad genética y del enlace entre pasado y futuro, la pérdida de la posibilidad de poder tener un hijo con la pareja con la que compartimos nuestra vida, etc.

Someterse a un tratamiento médico produce, en casi todos los casos, importantes alteraciones emocionales y estrés en los pacientes, pero en el caso de los tratamientos por infertilidad, estas consecuencias se viven con especial intensidad.

El modo en que cada sujeto va a verse afectado emocionalmente por el diagnóstico y el tratamiento de su problema de infertilidad es diferente en cada caso y depende de muchos factores (personalidad, equilibrio emocional previo, etc.) pero, sobre todo, de las estrategias con las que cada persona se enfrenta al problema.

Las principales formas que los seres humanos utilizamos a la hora de afrontar las situaciones vitales que nos son adversas son:

Las centradas en el problema.

Las centradas en las emociones.

Las respuestas centradas en el problema se dirigen a solucionar el problema directamente o a buscar los recursos que permitan su solución. Por ejemplo, ante un problema de infertilidad, buscar  información sobre los tipos de tratamiento y su eficacia.

Las respuestas centradas en las emociones intentan controlar la respuesta emocional frente a la situación estresante (autocontrol) o a suavizar sus consecuencias. Por ejemplo, las estrategias de búsqueda de apoyo en amigos o familiares, realizar actividades que distraen la atención del problema, etc.

Ambos tipos de afrontamiento son eficaces frente a las situaciones vitales negativas, como es la infertilidad, siempre que sean adecuados. Las estrategias centradas en el problema pueden ayudarnos durante el diagnóstico y el tratamiento (búsqueda de información sobre opciones terapéuticas, realización activa del tratamiento, etc.) y las focalizadas en las emociones nos ayudan a superar el estrés cuando, por ejemplo, falla el tratamiento.

Las estrategias de afrontamiento inadecuadas, como son evitar el problema o la falta de aceptación de la responsabilidad sobre la resolución de los problemas, producen efectos negativos sobre las manifestaciones de estrés asociadas a los tratamientos de Reproducción Asistida.

 

 

 

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