Tristeza

Nos venden la idea de tener una vida basada en la felicidad, y a pesar de que alcanzar el bienestar en todas las áreas de nuestra vida es uno de los objetivos que muchos nos planteamos, no podemos simplemente evitar  la tristeza. Es necesario que experimentemos todas las emociones, aunque algunas las consideremos como “negativas”, ya que cada una  cumple una función importante. Hoy nos vamos a centrar en la tristeza y para qué nos sirve.

Todas las emociones tienen un valor adaptativo, es decir, tienen una función relacionada con nuestra supervivencia. En este caso, la tristeza manda un mensaje a nuestro entorno de que necesitamos ayuda, cariño, comprensión y apoyo. A nivel personal nos ayuda a responder a eventos negativos, nos induce a tomar perspectiva sobre nosotros mismos, nos ayuda a reflexionar sobre la situación.

La tristeza se manifiesta de múltiples formas y en diferentes niveles:

  • A nivel físico encontramos llanto, retardo psicomotor, rostro abatido, falta de apetito, problemas de sueño…
  • A nivel mental hay una focalización de la atención en la situación problemática, dificultad para mantener la mente en blanco, problemas de concentración, pensamientos intrusivos sobre la situación…
  • A nivel conductual la persona se encuentra desmotivada para realizar las tareas cotidianas y actividades sociales…

es decir la tristeza no aparece sola, esta se acompaña de sentimientos de soledad, apatía, autocompasión, desconsuelo, melancolía y desánimo. Consideramos  que estamos tristes cuando no tenemos motivación y falta de interés por realizar actividades. Por eso, tras una pérdida suele bajar nuestra energía y el entusiasmo por las cosas que consideremos divertidas. De esta manera podemos llorar la pérdida, valorar sus consecuencias y planificar.

Te has preguntado ¿debo expresar la tristeza? mi respuesta es sí, al igual que cuando estamos felices sonreímos, cuando estamos tristes debemos expresarlo, quiero decir, no debemos reprimir lo que estamos sintiendo, por ejemplo ante la pérdida de un ser querido no debemos evitar el llanto. El expresar que nos sentimos tristes nos permite recibir ayuda, pero también  adquirimos  recursos y habilidades para superar el proceso. Además favorece la reflexión y el autoconocimiento.

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