El duelo por infertilidad

“La sociedad tiene tradiciones y rituales para aceptar y asimilar
la muerte. Con la infertilidad es distinto. No hay un funeral, no hay
resucitación, no hay tumba donde poner flores. La familia y los amigos
tal vez nunca se enteran. La pareja infértil llora sola” (Barbara Eck
Menning)

 

La palabra duelo significa dolor. Una de sus definiciones más conocidas es la que  hace referencia al dolor o aflicción causada por la muerte de un ser querido, pero hay que ir más allá. El duelo por sí mismo y su proceso, conlleva muchos más significados y representaciones, puesto que se produce ante cualquier situación que implique una evidencia para la persona de una falta o pérdida, algo que ha de dejar atrás, que no volverá a recuperar, pero que deja siempre un recuerdo. “La intensidad del duelo no depende de la naturaleza del objeto perdido, sino del valor que se le atribuye”.

El diagnóstico de un problema de infertilidad puede suponer una auténtica “crisis vital”, entendida ésta como una alteración del equilibrio emocional que genera desorganización, desesperanza, tristeza, ansiedad y confusión.

La infertilidad, desde el punto de vista emocional y psicológico es una pérdida que implica múltiples pérdidas o duelos para cada miembro de la pareja, como son la pérdida del control de múltiples aspectos de la vida, la pérdida de la continuidad genética y del enlace entre pasado y futuro, la pérdida de la posibilidad de poder tener un hijo con la pareja con la que compartes tu vida, etc.

Esta pérdida se vive en diferentes fases:
a) Cuando el embarazo no ocurre cuando se suponía.
b) Cuando se suceden los ciclos de tratamiento y éstos no resultan
exitosos.

En la segunda fase, la elaboración del duelo se hace más difícil pues se trata de la pérdida de un hijo que nunca se ha concebido, ni se conoce, ni se ha visto, nunca nació.

El duelo por la infertilidad posee características diferenciales con respecto a otros duelos, ya que se duela un deseo, una ilusión, y no algo que se tuvo y luego se perdió, sino es algo que nunca existió. El proceso no se da como conmoción frente a la pérdida de un ser querido, sino a la pérdida de un proyecto de vida potencial.

 

 

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