Del deseo de ser madre a la ansiedad

Cuando el deseo de ser madres llega a nuestra vida podemos experimentar un cúmulo de cambios en nuestras emociones y pensamientos. Se produce una gran impaciencia y esta en ocasiones nos conduce a un estado de ansiedad. En especial cuando nos hemos enfrentado a obstáculos que nos alejan de nuestro deseo de ser madres, situaciones que pueden estar reforzando el estado ansioso, una circunstancia que no es sana y que no solo nos afecta en la salud, también en la relación de pareja, en nuestra vida cotidiana, en el trabajo o el simple hecho de salir con los amigos. Nos sentimos incómodos, experimentamos temor hacia el futuro.

Te explicaré brevemente que es la Ansiedad.

Sentir ansiedad es un mecanismo defensivo, es la alerta ante una situación que consideramos amenazante, la presentamos todas las personas ya que mejora nuestro rendimiento y la capacidad de anticipación o respuesta.

Pero en algunos de los casos, este sistema de alerta puede funcionar de manera alterada, lo que significa que nos trae problemas de salud y lejos de ayudar nos incapacita.

Existen factores que ayudan a que la ansiedad deje de ser un mecanismo normal, saludable y adaptativo.  Lo desencadenan situaciones que vivimos y consideramos preocupantes, aquellas que son vitales y que nos exige un importante esfuerzo adaptativo, el encontrarnos con obstáculos que nos alejan y limitan de nuestros objetivos o el utilizar de manera recurrente drogas u otro tipo de estimulantes pueden ser la causa de la ansiedad.

Pero ¿Cómo calmar la ansiedad de ser madre?

  • Primero, es muy importante no mantener la vista en un único objetivo, mira más allá de ese deseo, cuídate a ti misma, disfruta de tus amistades, de tu pareja.
  • Analiza ¿Qué es lo que obtienes de la ansiedad? Te sientes cansada o de repente aparece un malestar físico que no puedes describir con palabras, pierdes el deseo de estar con tu pareja, te miras al espejo y no encuentras algo positivo, no te sientes la misma de antes. Pensar en la ansiedad nos ayuda a encontrar lo que perdemos por mantenerla en nuestra mente, entonces piensa que no es ganancia y que sí merece mucho la pena que te liberes de ese peso.
  • Apuesta por la comunicación con tu pareja, una buena relación se basa en la confianza, el poder hablar de los miedos o inquietudes más profundas, aquellas que nos atormentan, pero que queremos liberar. Tu pareja puede comprenderte porque es alguien que te ama.
  • Habla con tu madre, es posible que nadie mejor que ella para calmar tus miedos, ella te comprenderá.
  • Realiza una técnica de relajación cuando aparezca la ansiedad, por ejemplo:  colócate en una posición cómoda, con una mano en el estómago y relaja tu cuerpo, toma aire lentamente por la nariz llévalo hasta tu mano sobre el estómago, mantenlos ahí por unos segundos y suelta el aire poco a poco por la boca.

Si sientes que no disminuye la ansiedad con estos consejos, es importante consideres la ayuda de un profesional en psicología, en IREGA podemos ayudarte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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